martes, 7 de julio de 2009

Teoría de las Inteligencias Múltiples por Howard Gardner


La teoría de las inteligencias múltiples es un modelo propuesto por Howard Gardner en el que la inteligencia no es vista como algo unitario, que agrupa diferentes capacidades específicas con distinto nivel de generalidad, sino como un conjunto de inteligencias múltiples, distintas e independientes. Gardner define la inteligencia como la "capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas".
Primero, amplía el campo de lo que es la inteligencia y reconoce lo que se sabía intuitivamente: Que la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener un gran expediente académico. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir ya bien a sus amigos; por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida personal. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. No mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo, Einstein no es más ni menos inteligente que Michael Jordan, simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Segundo, y no menos importante, Gardner define la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho. Tanto es así que en épocas muy cercanas a los deficientes psíquicos no se les educaba, porque se consideraba que era un esfuerzo inútil.
Considerando la importancia de la psicología de las inteligencias múltiples, ha de ser más racional tener un objeto para todo lo que hacemos, y no solo por medio de estas inteligencias. Puesto que deja de lado la objetividad, que es el orden para captar el mundo.

La inteligencia: ¿genética o aprendizaje?
Definir la inteligencia como una capacidad la convierte en una destreza que se puede desarrollar. Gardner no niega el componente genético, pero sostiene que esas potencialidades se van a desarrollar de una u otra manera dependiendo del medio ambiente, las experiencias vividas, la educación recibida, etc.
Ningún deportista de élite llega a la cima sin entrenar, por buenas que sean sus cualidades naturales. Lo mismo se puede decir de los matemáticos, los poetas, o de la gente emocionalmente inteligente. Debido a eso, según el modelo propuesto por Howard Gardner todos los seres humanos están capacitados para el amplio desarrollo de su inteligencia, apoyados en sus capacidades y su motivación.

Lingüística: Es la capacidad para leer, escribir y comunicarse con palabras. Con ella, utilizamos las palabras con efectividad para procesar, con rapidez, mensajes lingüísticos, ordenar palabras y dar sentido lúcido a los mensajes. Es común encontrarla en escritores, científicos sociales, profesores de humanidades, políticos, secretarias, poetas, periodistas, etc. Shakespeare, Dante Alighieri y Sor Juana Inés de la Cruz, entre otros, representan personas que probablemente desarrollaron y explotaron esta inteligencia.
Lógico-matemática: A menudo conocida como “pensamiento científico” debido, principalmente, a que la persona que la posee razona y calcula para pensar de manera lógica y sistemática, representa la “capacidad para manejar números, relaciones y patrones lógicos de manera eficaz, así como otras funciones y abstracciones de este tipo” Es común encontrarla en economistas, ingenieros, científicos, actuarios, contadores, administradores, etc. Albert Einstein, Galileo Galilei y René Descartes son algunos ejemplos de quienes representan mejor esta capacidad.

Vale la pena citar aquí, algunas ideas que el propio Gardner ha expresado acerca de estas dos primeras inteligencias y el modo cómo han sido valoradas, históricamente, por las instituciones educativas: “(...) estoy convencido de que las siete inteligencias (actualmente ocho) tienen el mismo grado de importancia. En nuestra sociedad, sin embargo, hemos puesto las inteligencias lingüística y lógico-matemática, en sentido figurado, en un pedestal. Gran parte de nuestro sistema de evaluación se basa en esta preponderancia de las capacidades verbales y matemáticas (cuando) el objetivo de la escuela debería ser el de desarrollar las inteligencias y ayudar a la gente a alcanzar los fines vocacionales y aficiones que se adecuen a su particular espectro de inteligencias. La gente que recibe apoyo en este sentido se siente, según mi opinión, más implicada y competente y, por ende, más proclive a servir a la sociedad de forma constructiva”
Musical: Es la capacidad para cantar bien, ejecutar instrumentos musicales, componer; comprender y apreciar la música. Se manifiesta por la facilidad para identificar sonidos diferentes, distinguir los matices de su intensidad, captar su dirección, así como también por cantar una tonada, recordar melodías, tener buen sentido del ritmo o, simplemente, disfrutar de la música. Es común encontrarla en ingenieros de sonido, músicos, cantantes, disc jokeys, afinadores de piano, terapeutas musicales, etc. Algunos representantes famosos son: Mozart, Beethoven y Bach.
Espacial: Es la capacidad para pensar en imágenes; incluye imaginación, orientación espacial y destreza para representar la realidad gráficamente. Esta inteligencia permite diferenciar formas y objetos, distinguir y administrar la idea de espacio, elaborar y utilizar mapas, plantillas y otras formas de representación, identificar y situarse en el mundo visual con precisión, transformar las percepciones, imaginar un movimiento, una escena, visualizar imágenes mentalmente, etc. Es común encontrarla en pintores, escultores, arquitectos, inventores, navegantes, geógrafos, etc. Frank Lloyd Wright, Picasso y James Cook son algunos de los que mejor representan esta habilidad.

KInestésico-corporal: Capacidad para utilizar el cuerpo con destreza para resolver problemas, crear productos o presentar ideas o emociones, así como “... sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad... Se aprecia en personas que se destacan en actividades deportivas, danza, expresión corporal y/o en trabajos de construcción, utilizando diversos materiales concretos. También en aquellos que son hábiles en la ejecución de instrumentos.” Es una capacidad importante para escultores, cirujanos, actores, atletas y bailarines. Algunos ejemplos representativos de esta capacidad son: Michael Jordan, Charlie Chaplin, Jack Roosevelt Robinson y Rudolf Nureyev.

Interpersonal: Es la capacidad para trabajar de manera efectiva con la gente, de relacionarse con ella demostrando empatía y comprensión. Esta capacidad implica “... entender a otras personas: lo que les motiva, cómo trabajan (y) cómo trabajar con ellos de manera cooperativa.”Es común encontrarla en vendedores, docentes, administradores, terapeutas y personas que se dedican a las relaciones públicas, a la mercadotecnia o que realizan actividades en ministerios religiosos. Mahatma Gandhi, Martin Luther King y Oprah Winfrey son algunos ejemplos que representan esta capacidad.

Intrapersonal: Capacidad correlativa a la interpersonal, pero orientada hacia adentro. Es “... la habilidad de la introspección, y de actuar consecuentemente sobre la base de este conocimiento, de tener una autoimagen acertada, y capacidad de autodisciplina, comprensión y amor propio. La evidencian las personas que son reflexivas, de razonamiento acertado y suelen ser consejeras de sus pares.” Suele estar presente en filósofos, psicólogos y sacerdotes. Algunos representantes de esta capacidad son: Carl Jung, Platón y Sigmund Freud.

Naturalista: Es la capacidad para hacer distinciones en el mundo de la naturaleza y usar este conocimiento de manera productiva. Con ella, el sujeto se orienta al redescubrimiento del mundo natural, para develar los misterios del planeta y sus elementos. Es común encontrarla en veterinarios, biólogos, antropólogos, ecologistas, agrónomos, botánicos, etc. Algunos representantes de esta inteligencia son Edward Osborne Wilson, Charles Darwin y Gregor Johann Mendel.

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